martes, 19 de noviembre de 2013

Tarta Bautizo Enrique

¿Quién es capaz de darle el primer mordisco...?

Las ocasiones especiales precisan de detalles inolvidables. Y este fin de semana he asistido a una ocasión muy especial: el bautizo de mi sobrino Enrique. Mi aportación para un día tan señalado ha sido un detalle muy artesanal que espero que a tod@s les resulte inolvidable. Aquí os dejo una foto para que podáis disfrutar de la tarta de bautizo de mi sobrino.

Tarta de bautizo

¿Os gusta? A mi el resultado final me parece muy satisfactorio :) Pero para que podáis apreciar los detalles mejor, os dejo unas fotos. En primer lugar, para los que no seguís a En Clave de Azúcar por facebook, os presentó aquí y ahora la foto del bebé (que fue lo primero que hice) para que podáis disfrutarlo a él solo, que para eso es el protagonista.

Bebé de pasta de azúcar

En esta segunda foto, se puede ver mejor el osito, que fue un añadido de última hora (para que el bebé no estuviera tan solo).

Detalle tarta de bautizo

No sé cuál de las dos figuras me gusta más... Creo que me quedaría con el bebé, más que nada porque lo tuve más tiempo entre mis manos mientras lo modelaba (así que le he cogido más cariño). 
Y otro detalle que también quiero que veáis es el del nombre (de mi sobrino en este caso) en lo más alto de la tarta.

Detalle tarta de bautizo

Es un detalle muy sencillo pero que le da a la tarta un toque más personal. 

Y para que sepáis un poco más sobre esta tarta tan mona os diré que el primer piso (el cuadrado) es de bizcocho de melocotón relleno de crema de mantequilla de vainilla; mientras que el segundo piso (el redondo) es de chocolate blanco relleno de crema de mantequilla de chocolate blanco. ¡No sobró nada de nada! Yo no llegue a probarla (era la que repartía las porciones), pero por la cara de la gente y por lo rápido que se la comieron creo que estaba bastante buena :)

Pero, ¿os imagináis que el bebé cobrase vida como Pinocho? Uno era de madera y éste es de pasta de azúcar, aún así lo único que haría falta sería un hada azul que obrase el milagro con su varita. Y con esta idea en la cabeza me vino a la mente la canción que he acabado escogiendo para esta tarta. Tan sólo hay que cambiar al hada por un pozo y la varita por una flauta. ¿Aún no sabéis a qué canción me refiero...? Pues nada más y nada menos que a la famosa El pozo de Arán de Carlos Nuñez. Puede que la canción tenga ya unos pocos años, pero por lo menos yo, nunca me canso de escucharla.

Dejad que vuestros sueños se hagan realidad... 


1 comentario:

  1. Yo la probé y me chupé los dedos cuando tomé el último bocado¡!

    ResponderEliminar