miércoles, 21 de mayo de 2014

Tarta nadador

Un dulce chapuzón...

De nuevo, esta semana, he tenido encargo exprés. Al final, va a resultar que me voy a volver una experta en trabajar a contrarreloj... Es un poco (a veces, bastante) estresante, pero cuando ves el resultado final, todo el agobio merece la pena.
En esta ocasión, el encargo se trataba de una tarta para celebrar la mayoría de edad de un chaval al que le encanta la natación. Tenía claro que, por lo tanto, la tarta tendría forma de piscina. Y una vez empecé a plasmar la idea sobre el papel, los detalles fueron surgiendo uno detrás de otro. El conjunto resultante ha sido esta Tarta nadador.   

Tarta nadador

¡De una brazada se ha recorrido la piscina entera! ;) No es que haya sido un fallo de cálculo, más bien ha sido un aprovechamiento del espacio. Y es que me pidieron que la tarta no fuera muy grande, así que tuve que adaptar los detalles al espacio que tenía. Me gustan las miniaturas, pero hay veces que si los detalles son muy pequeños no lucen lo suficiente; así que decidí ocupar todo el espacio disponible. 
Pero vamos a lo que vamos. Más fotos de la tarta para que podáis apreciarla mejor.

Detalle nadador

Estoy muy orgullosa del nadador... Si os fijáis bien, tiene lengua y hasta pezón :) Sinceramente, me divierto mucho modelando este tipo de detalles. Además, creo que son los que realmente marcan la diferencia y hacen la tarta especial y única.  
Pero aún hay más detalles. Y es que, ¿qué sería una piscina sin un flotador salvavidas o un nadador sin sus chanclas y su toalla

Detalle piscina

Una de las partes más laboriosas de todo el trabajo fue pegar los azulejos, uno a uno. No sé si se apreciará, pero eran unos cuantos...
Finalmente, tan sólo quiero añadir que el bizcocho bajo la pasta de azúcar era de limón y la crema de mantequilla (incluida la utilizada para imitar el agua) de aroma de piña colada. Me parecieron los sabores más adecuados para esta refrescante tarta. Espero que la disfrutaran.   

Y como siempre, para el final, la canción. No he tenido ninguna duda de qué quería para esta tarta. El grupo La casa azul, tiene una canción con la que me topé por casualidad hace tiempo pero que se ha convertido en indispensable en mi "musicoteca". Se titula La revolución sexual y su ritmo me resulta tan absorbente que cada vez que la escucho mi cuerpo no puede evitar menearse al compás :)

A veces no hay que tener la razón...




2 comentarios:

  1. ¡Vaya! llevaba días sin pasar por aquí (ni por ningún sitio de internet). ¡Qué chulada de tartas, tanto la del cocinero campestre como la del nadador. No les faltan detalle. ¡Ay que ver la boca abierta tomando la bocanada de aire para sumergirse de nuevo lo bien que está!. Y por cierto, me ENCANTA ESTA CANCIÓN, tanto es así que la tengo de tono en mi móvil :-) ¡Ole esas manos que te ha dao Dios! (María M.)

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    1. Con los detalles es con lo que más me entretengo pero es que sin ellos, la tarta se queda como huérfana :)
      Qué bueno lo de la canción... ¡Si es que la buena música la encuentras por doquier!

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